La columna de los canillitas, por Carlos Vila (23/5/2020)

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Voceando espero: la ayuda que no llega – Extracto

Para quienes no son parte de nuestro mundo laboral, es importante hacer una breve reseña de cómo funciona el sistema de producción y consumo de una publicación en Argentina.

Los editores son las empresas que producen los diarios y/o revistas. Pero la publicación que le llega al cliente a su casa, o la que pasa a comprar por nuestro kiosco, cuando sale de la editorial es retirada y transportada hasta nuestros kioscos por un distribuidor, quien además nos brinda a nosotros una cuenta corriente. Es decir, el cliente puede pasar a comprar el diario o la revista por el kiosco, o pedirle a su vendedor que se lo entregue en su domicilio. Pero también puede suscribirse a una determinada publicación, y esta suscripción la puede establecer directamente con el diariero, o por intermedio del editorial. En este último caso el cliente se suscribe mediante un convenio por tarjeta de crédito con el editor, y este utiliza todo el circuito preexistente y nos hace llegar la publicación a los vendedores; luego los vendedores entregamos la publicación a cliente, y el editor nos abona la comisión de venta a los vendedores vía distribuidores.

Todo esto además de las ventas que cada vendedor realiza del modo tradicional, o como nosotros llamamos “de mostrador”, en el kiosco. Esto funciona así desde hace más de 100 años, y con la organicidad que le dio el General Perón en el año 1945, cuando estableció el mecanismo a través del Ministerio de Trabajo, que rige la materia completamente ya que es quien nos da los permisos a unos y a otros, vendedores y distribuidores, para vender y distribuir.

Es importante esta introducción atento la complejidad de la situación actual. No todos los vendedores tenemos el mismo distribuidor, ya que cada distribuidora tiene asignada una zona. Así funcionan 15 distribuidoras para todo el ámbito de la Ciudad y el Conurbano, de las cuales en este momento hay 9 en estado crítico.

Esta crisis es el insumo por el que esta semana la conducción del SIVENDIA nos vimos obligados a golpear las puertas del Ministerio de Trabajo y la de varios diarios, portales y radios, haciendo lo imposible para lograr la visualización del enorme conflicto que estamos atravesando, y buscando que el Ministerio pueda comprender el daño que sufren nuestros compañero trabajadores, por la imposibilidad de generar ingresos por este conflicto, y consecuentemente la necesidad urgente de acceder al subsidio de emergencia IFE.

A los vendedores de diarios se nos cayeron un 70% las ventas, las de mostrador más que nada. Por eso debimos hacer ese periplo por los medios, así como también hicimos una comunicación para nuestros afiliados y una nota dirigida directamente al Sr. Ministro de Trabajo. La cuarta nota desde que asumió.

Al Ministro le explicamos que estamos ante una cesación de pagos, de parte de las distribuidoras y grandes editoras, por las suscripciones que entregamos. Estamos además en una situación de desabastecimiento, y ante un lockout patronal, ya que si no se distribuye, como en el caso de la zona sur, Flores, Caballito, o la zona oeste, con la distribuidora José C. Paz, desde Liniers a Pilar… donde a los vendedores no les llegan las publicaciones que tienen que tener y que su público demanda, porque el distribuidor no se las entrega, porque el distribuidor no le paga a la editores. Entonces lo que tenemos es un lockout patronal. Los vendedores no podemos trabajar, y no por falta de voluntad.

Veamos el caso de la Zona Sur, desde Avellaneda a La Plata. Allí tenemos dos distribuidoras, una histórica que se llama Pirincho, y otra llamada MásLogística, una distribuidora del grupo Clarín. MásLogística distribuye todos los productos del grupo Clarín, y Pirincho el resto de las ediciones. Ahora Pirincho no está entregando las publicaciones ya que es una de las distribuidoras con problemas, y lo que pasó es que MásLogística sumó a su distribución la entrega de La Nación, pero el resto de las publicaciones -Diario Popular, Crónica, Perfil, etc.- no son entregadas, con lo cual los vendedores no las pueden vender. Menos trabajo.

Otro caso, José C. Paz. Esta distribuidora está en desabastecimiento y no les paga a los vendedores de diarios las publicaciones que entregan en suscripción.

Otro caso, Lugano. Esta distribuidora está en desabastecimiento y tiene deudas millonarias con los editores de diarios, con el mayor de todos, Diario Popular.

Otro caso, Flores. Esta distribuidora no carga los productos de Perfil, y no les paga a los vendedores de diarios las suscripciones.

Otro caso, Rubbo. Esta distribuidora tiene desabastecimiento y un conflicto en ciernes que ya viene desde hace tiempo, y que no sabemos si en 10 días más les va a poder pagar a su personal y por lo tanto si va a poder distribuir las publicaciones.

Nueva Era y Boulogne, que son del mismo distribuidor, o por lo menos los dirige la misma cabeza, tiene problemas de pagos de suscripciones. En estos días arregló bastante, pero la deuda todavía es muy grande y con muchos vendedores de las suscripciones que por cuenta y orden de Clarín y La Nación entrega.

Por último Parque, una distribuidora ligada a un editor de diarios, del más grande de los diarios, tiene un grave conflicto gremial con nosotros los vendedores, ya que invade las zonas de repartos de otros vendedores, cosa que está claramente delimitada por los “Permisos de paradas” que nos entrega el Ministerio de Trabajo para que ningún vendedor se meta en el reparto de otro, y Parque prepotentemente asigna suscripciones en el reparto de otros vendedores de diarios.

Como vemos compañeros, el conflicto es grande. Muy grande. Y por otra parte debemos decir que nos ha informado el diario La Nación que ellos con los distribuidores no tienen ningún tipo de deuda. La deuda es principalmente del diario Clarín, por eso es que estamos en una situación crítica.

Hemos recurrido a todos los recursos de diálogo que tenemos disponibles. Le hemos pedido al Ministerio de Trabajo que contemple la situación crítica que estamos viviendo, y le informamos que si los editores principalmente, por su tamaño, Clarín- no les pagan a los distribuidores para que estos puedan pagarnos a los vendedores de diarios, seguramente vamos a tener una situación límite que nos veremos obligados a transitar por el camino del paro. Hay muchos compañeros que hace dos meses que están trabajando gratis en medio de la pandemia. Al Ministerio de Trabajo le pedimos varias cosas: primero que convoque a todas las partes a una reunión; que brinde una ayuda económica para todos los vendedores ya que hay muchos compañeros que están por debajo de la línea de pobreza; y finalmente le pedimos que intervenga en el conflicto que estamos viviendo todos los vendedores de diario. Esperamos respuesta.